Ser o hacer (borrador)

El arcano del tarot El Colgado, nos invita a detenernos, a pesar de la incertidumbre, y ver las cosas desde la quietud y «al revés». Una nueva consciencia puede surgir.

Nos sentimos presionados constantemente a «hacer» cosas productivas. Que por un lado está bien sentirnos útiles y sentir que estamos haciendo lo que queremos hacer, sin embargo nos hemos olvidado de como «ser», sin hacer.

Ahora es un momento de volver a “ser”, y dejar el “hacer” en detención cada vez que podamos, vamos así sintiendo la calma que conlleva conectarnos con nuestra parte más profunda, y vibrar desde adentro hacia afuera. Es tiempo ya de darnos ese espacio (ahora impulsado por la cuarentena) para volver a aprender a escucharnos a nosotros mismos, re-habitarnos.

Si ahora nos centramos principalmente en el ser, luego el hacer viene movido desde ese lugar, y estamos siendo plenamente nosotros a través la acción, y el hacer se transforma así en una herramienta de canalización en la cual se manifiesta nuestro ser.

Vivimos un momento de mucha dispersión y falta de concentración, estamos mareados debido al movimiento continuo, cambiante e intenso de la realidad, como si estuviésemos dentro de una centrifugadora energética. Nos estamos transformando. Y por ahora, el único lugar de calma es ir dentro, al ojo del huracán, y en ese interior, sentarnos a observar en calma: cómo va transmutando la realidad.

Será como una ola de tsunami en un momento, luego vienen más olas y la marea totalmente impredecible, pero nos podemos dejar llevar por esta marea, sin asustarnos, confiamos en el movimiento y la sacudida de la naturaleza y nos entregamos a ella, transformándonos en cuerpos más sutiles, desintegrando nuestras partes más endurecidas, dando luz hacia dentro.

Recordemos las herramientas que todos estos años hemos cada uno estado trabajando interiormente, y de la forma y vibración que haya sido más beneficioso para cada persona en particular. Es ahora que podemos hacer uso de estas herramientas: estamos ante una tormenta pero nos hemos estado preparando. Y cada día, en algún momento, como cuando despertamos en medio de la madrugada, podemos sentir esa presencia, fuera del tiempo, de nosotros mismos habitando esta existencia que está eclosionando a nuevas dimensiones.

Debemos estar atentos, y sin prejuicios, dispuestos a observar e informarnos de los puntos de vista que queramos, y al final, solo será nuestro propio juicio e intuición lo que nos lleve a sentir cual es la verdad sobre todo lo que está aconteciendo, pero pudiendo dejar el espacio a la duda: que no existe una realidad absoluta, ni una única verdad; al final hay tantas realidades como seres en el universo.

Si cada dimensión depende de la vibración energética de la consciencia (de nuestra propia presencia como observadores), al cambiar de vibración a nivel personal individual, podríamos estar trasladándonos a dimensiones que vibren en la misma frecuencia, por lo cual podríamos aprovechar estos momentos que se perciben como portales energéticos que nos dan la posibilidad de dar saltos de dimensión en dimensión, y vivir (vibrar) la dimensión que se acople mejor a la energía que estemos proyectando (atraemos lo que somos), por lo que está también en nuestras manos permitirnos vibrar en la realidad esa que tanto exigimos hacia afuera, cuando puede ser desde nosotros mismos el canal de proyección para hacer vibrar todo lo que te rodea. Ocupándonos de nosotros mismos.

El camino de la autosanación, llegar a vibrar en ella, lo hacemos en nuestra esencia más profunda  del ser.