Es una época que muta, y en plena mutación nosotros mismos.

Posted by canal81 | Posted in COLUMNAS & energía | Posted on 03-10-2009

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Foto 61

Es como ser carne de res y pasar por la trituradora; te divides en tantos pedazos que ya no sabes ni quién eres.

Es una época álgida donde la consciencia del ser humano comienza a darse cuenta de las grandes fallas del sistema social; que más allá de cualquier palabra que lo pueda definir, es dictatorial, antiético, castrista, separatista, burdo y suicida.

Entonces comenzamos a despertar entre medio del caos apocalíptico y estamos tan acostumbrados a él que ni siquiera somos capaces de notarlo. Está ahí, frente a nuestros ojos; entonces desfilan por la calles capitalinas humanoides casi convertidos en robots, que se desplazan métricamente y que parecieran llevar toda su vida en el mismo trayecto. Las profecías lo contaron en sus páginas y ahora la mayoría de nosotros lo tenemos frente a nuestros ojos y estamos tan dormidos que no le damos importancia.

Pero finalmente despertamos, y al hacerlo, ver a tantos semejantes caminando como maquinas produce angustia y desesperanza. Y en ese momento es necesario que aparezca un ángel y te limpie las heridas del alma. De todas formas el ángel aparece y cómo una suerte de magia entiendes que ya nada es importante, que la vida es una locura pero hay que vivirla de todos modos. Aprendes a no querer descifrar misterios y a sentir la respiración de tu cuerpo.

Entonces vuelves a ver a los humanoides y ahora casi se han convertido en robots, pero ya no importa la desesperanza, porque entiendes que todo esto es sólo un extraño juego al que el hombre denominó vida.

Entonces vuelves a lo simple y en eso encuentras lo que siempre anduviste buscando; tan lejos de uno mismo y tan cerca de la importancia. Pero retornamos, lentamente, y así este mundo llamado Tierra comienza a descansar de tanta humanidad ciega y perturbada.

Volvemos a casa después de una gran aventura.

Comentarios (2)

el alma no tiene heridas, es cristalina y pura, perfecta, es una con la totalidad, y nada necesita, el punto es que nunca o muy pocas veces SOMOS desde ese lugar. El cuerpo-mente-emociones, se confunde, se aterra, se olvida, pero el alma siempre nos susurra que todo esta bien, que regresemos a casa.
La verdad es que nunca hemos salido de ese lugar, es solo un juego-ilusion. Nos hemos perdido en nuestra propia creacion.

😉

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